viernes, 20 de abril de 2012


Fic basado en la trilogía "The hunger games" con personajes originales. Primera historia que escribo, espero sea de su agrado.

Price Ludwing

Parte 1

Dicen que cuando eres consciente de que tu vida terminara de un momento a otro, los recuerdos importantes vienen a tu mente. Observarlos en ese momento, te hace darte cuenta de que las cosas no son como creías.

            Saber que una persona es importante para ti, no significa que le das la importancia que realmente tiene en tu vida, esa es la lección que aprendí, ese es el error que debo pagar, es por eso que mis recuerdos felices, se han transformado en pesadilla.

….
“Llegada a la estación de la ganadora de los juegos del hambre de este año Mackenzie Hackham, programada para hoy a las 2 pm” escucho que anuncia el parlante. Aquí estoy, esperando verla de nuevo.

-Sobreviviste- Suspiro, mientras el tren llega a la estación y la multitud aplaude la llegada. Abre sus puertas al detenerse y Mackenzie sale del mismo con una sonrisa de triunfo dibujada en su rostro.

-Ahí estas- Pienso sonriente, mientras mi mirada permanece en su rostro. Mackenzie me observa solo un segundo y su mirada continúa recorriendo el rio de rostros que la recibe mientras sigue saludando al resto de los asistentes. –Ja! Típico de ti, no has cambiado mucho- Pienso sonriendo, mientras me retiro de la estación.

….
Escucho el latido de mi corazón en mis oídos. –Cálmate!- Pienso. –¡Debes concentrarte!
….
Caminando con paso seguro me dirijo a su nueva puerta.

-No es tan diferente ahora, solo esta unas casas más lejos- Entro sin llamar a la puerta, y la veo sentada en el sillón abrazada a un cojín con la mirada perdida.

-¿Es eso común? ¿Conseguir a una ganadora de los juegos tan distraída?- Me detengo con las manos ocultas en los bolsillos del pantalón mientras le sonrío. Al escucharme voltea a verme y sonríe con malicia.

-¿Es eso común? ¿Qué un chico entre en la casa de una asesina sin ser invitado a pasar y se sienta tan seguro?

-Bien dicho enana- Le digo mientras asiento y me dirijo a sentarme al otro lado del sillón.

-Dime, que se siente tener fama propia e independencia ¡Oh gran ganadora! Ilumina mi oscurecida mente- Digo mientras me pongo cómodo.

-En realidad no lo sé, si puedes creerlo. Aun no estoy segura de que todo esto es real- Baja la mirada.

-Vamos Mack, de veras ¿No te alegra siquiera un poco volver a verme?- Hago una mueca de fingido dolor.

-Ni un poco- Sonríe. -Eres un pesado con la mente oscurecida que no merece ser iluminado- Lanza el cojín en mi dirección.

-Jajajajajaja vamos, puedo denunciarte por agresión, todos me creerán lo que diga, ya sabes, ahora que eres una asesina famosa- Tomo el cojín y lo alejo de mi rostro mientras mi cara se vuelve seria. He cometido un terrible error al hablar sin pensar.

-Lo lamento Mack, soy un idiota- Me levanto del sillón y me dirijo a la puerta sin siquiera mirarla.


….
Trato de respirar con regularidad, pero mis pulmones parecen no aceptar el aire que les envío.

-Si sigo así terminare muerto antes por asfixia, sé que puedo controlarme- Suspiro.

….
-Vamos, tienes que disculparte como se debe- Susurro ante su puerta dudando por un segundo si debo entrar o no. –No seas cobarde- Suspiro, mientras giro la perilla y entro lentamente sin avisar.

Un dardo pasa volando cerca de mi rostro cuando la puerta hace un sonido sordo al cerrarse. Mi cuerpo se ha quedado totalmente rígido mientras veo el dardo clavado en la pared a una altura que de haber acertado me habría perforado el oído. Volteo con cuidado a la sala donde se que esta ella, esperando ver su rostro lleno de rencor por mi comentario de ayer. Trago grueso.

-Mack yo…- No puedo siquiera terminar la frase, su ojos son una combinación de terror y dolor mientras cubre su boca con las manos. -¿Mack?– La parálisis en mi cuerpo se ha ido para dar paso a la preocupación por su estado. Me acerco y arrodillo frente a ella para ver cómodamente su rostro.

-¿Qué sucede?- Imagino que mi rostro es la imagen viva de la preocupación porque el suyo ahora expresa lo mismo.

-Lo siento- Decimos ambos a la vez, mientras ella baja la mirada y con las manos cubre su rostro por completo.

-Fui un idiota, no debí hablar sin pensar ayer, más aun, no debí irme de esa manera sin siquiera disculparme como se debe- Me disculpo sin saber qué es lo que le ha causado tal estado. -¿Quieres explicarme porque estas así? ¿Por favor?- Ruego mientras mi voz se quiebra. No recuerdo haberla visto así en muchos años, ni siquiera recuerdo haberla visto así alguna vez.

-Ese dardo pudo haberte herido Price, yo…- Toma aire y descubre su rostro mientras espero silencioso e inmóvil que continúe hablando. -… no lo sé, me quede dormida mientras consideraba que quizás podría jugar un poco antes de dormir, tuve una pesadilla, y de repente la puerta suena, fue solo un reflejo, no quería atacarte de verdad- Su rostro refleja arrepentimiento y dolor.

-Pesadillas con la arena- Digo más para mí que para ella, y suspiro mientras mi cuerpo se relaja un poco. -No quiere matarme, solo tiene malos recuerdos y yo no ayudo apareciendo como fantasma- Pienso.

-Lo siento- Me dice con voz firme. Su rostro serio y su mirada firme en mis ojos me dejan claro que lo dice en serio, esta arrepentida por su reacción, aunque solo fuera un reflejo.

-Está bien, no es como si no mereciera al menos el susto- Le sonrío esperando que mi comentario pueda calmarla y que mi cara no delate que sigo muy preocupado por ella.

-Quizás tengas algo de razón en eso- Responde mientras trata de sonar despreocupada y natural. Finjo creer que es así por un momento, se cuanto le gusta parecer bajo control, aunque  la preocupación se apodera de nuevo de mi.

-¿Fue tan malo como esperabas que sería?– Le digo en un tono bajo mientras me siento a su lado.

-Peor, mucho peor, pero eso ya no importa ¿O sí?– Dice mientras me ve a los ojos y su boca forma una sonrisa irónica y triste. Y quedo sin saber realmente que debo decirle, solo puedo continuar manteniendo su mirada tratando de pensar que debo hacer ahora.

-Me importa a mí, y eso me basta- Le digo mientras me encojo de hombros. Estoy a punto de sonreírle cuando me doy cuenta que su rostro expresa algo más que no logro identificar, y la preocupación domina mi mente de nuevo. Sé que ha notado la interrogante en mi mirada porque se pone de pie y me da la espalda.

-¿Quieres algo de tomar?– Pregunta mientras se dirige a la cocina. –Se me antoja algo frio- Su tono despreocupado me molesta y me pongo de pie para alcanzarla. La sujeto de la muñeca sin saber bien que decir, pero seguro de que lo que salga de mi boca no será agradable.

-Detente ¿Quieres?- mi voz suena más fuerte y brusca de lo que habría querido pero la molestia no me ha dejado controlarme. Jalo de su muñeca haciendo que se voltee y quede frente a mí. Su rostro esta tenso tratando de darme a entender que mi actitud la está molestando, pero su mirada me revela que lucha por mantener esa expresión de dureza.

No estoy seguro de haberlo decidido, no sé si fue necesidad de hacerle entender que todo estará bien ahora, o si quería hacerle entender que fue insoportable para mi verla en la arena, o simplemente querer que supiera que la extrañe demasiado. Pero al ver su mirada mi cuerpo se mueve solo, y la abrazo con fuerza. Aunque ella no me abraza no puedo alejarme. Probablemente ella intentara soltarse y alejarse, es lo único que mi mente logra pensar. Así que me aseguro de no permitírselo y la abrazo con más fuerza.

-Te extrañe- Suelto sin pensar en un susurro apenas audible. Y noto que no está intentando alejarme, mi abrazo es correspondido. Suspiro lleno de alivio hasta que oigo sus sollozos. Es la primera vez que la oigo llorar. Mi cuerpo se tensa y me aferro a ella, ni siquiera puedo imaginar soltarla en ese momento.

….
-ESTO NO TE AYUDA PRICE, ENTIENDELO DE UNA VEZ- Grito mientras noto que comienzo a sudar frio.

….
-Date prisa, llevo esperando media hora ¿Si en realidad no querías ir a correr para que me hiciste despertar tan temprano?- Bostezo mientras estiro mis brazos. –En serio enana, date prisa o me quedare dormido en tu sillón y te aseguro que no podrás despertarme-

-Calma, que pesado eres, en serio, solo me tarde dos minutos buscando algo con que sostener mi cabello- Suelta un suspiro mientras me observa con expresión divertida. –Esa ropa ¿En serio saldrás con eso puesto?-


¿Qué tiene de malo?- Pregunto mientras observo mi franela con fingida inocencia. Una gastada franela verde con hoyos por todos lados. –¿No te agrada el color? Pues tengo otra debajo, supuse que podrías quejarte de esta así que tome precauciones- Suelto con una risa contenida mientras me quito la franela destruida.

-“Ella es mi guardaespaldas, no te conviene molestarme”- Lee de mi franela y voltea a observar mi rostro e intenta no soltar una carcajada. –¿De verdad crees que soy tu guardaespaldas?-

-Por supuesto- Suelto tratando de sonar serio aunque mi cara mantenga una sonrisa que no podría contener aunque lo intentara.

-Pues, tendrás que ser rápido si quieres que tu “guardaespaldas” te mantenga a su vista, porque no pretendo detenerme a esperarte- Me suelta mientras me da un pequeño empujón y se dirige a la puerta. La sigo de cerca sin poder contener la carcajada por más tiempo.

-Lo que digas enana-

….
-Es la hora- Suelto mientras camino el poco trecho que hay entre mi inminente destino y mi cuerpo. Me siento ingrávido e impulsado por la nada, pero sigo caminando hasta llegar al punto que necesito y me permito cerrar los ojos y suspirar con resignación al detenerme. –Odio sentirme encerrado- Pienso mientras siento que el aire definitivamente a renunciado a intentar entrar en mi cuerpo.

….
-¿Estás aquí Mack?- Pregunto mientras entro a la casa. Al voltear a la sala la veo dormida profundamente en el sillón aferrada con una mano al cojín más cercano.  -De nuevo no pudo dormir bien- Pienso mientras suelto un suspiro que me ayuda a drenar la preocupación que me causan sus pesadillas recurrentes. Me acerco sin hacer mucho ruido y me inclino para observarla de cerca. Sonrío ante lo inocente que se ve dormida mientras aparto un mechón de cabello de su rostro.    –Nadie pensaría que puede ser tan peligrosa, ni que de ella pudieran surgir comentarios tan fríos e increíblemente crueles con tanta frecuencia- Pienso mientras la observo dormir. Me siento frente al sillón recostando mi espalda de este y me acomodo apoyando mi cabeza cerca de donde su brazo libre descansa. –Supongo que podría dormir una siesta, no estaría bien despertarla- Pienso mientras mis ojos se cierran.

….
Siento que me voy a desmayar mientras el mundo cambia a mi alrededor, lo único que me mantiene en pie es la certeza de lo inevitable.

….
-¿Regresaras? No quiero que lo hagas, esto no te hace bien- Le grito mientras el nerviosismo se desvanece y mi ira va en aumento. Mis manos comienzan a temblar sin que pueda detenerlas.

-No te estoy pidiendo permiso Price, lo haré así no quieras ¿De verdad crees que podría quedarme aquí sin hacer nada? No podría…- La miro a los ojos al oír que se interrumpe. Su rostro es una mezcla de odio, desesperación y una profunda tristeza, pero su mirada es firme y mantiene la mía, y me doy cuenta. Teme por mí, y no puede soportarlo. -…no me perdonaría si no hago lo que pueda para ayudarte, entiéndelo, no puedo simplemente ignorar la situación, no puedo quedarme aquí sabiendo…-Se interrumpe de nuevo. Y una vez más no puedo evitarlo, la acerco a mi cuerpo y la abrazo con firmeza.

-Está bien, estoy bien, estaré bien- Le digo en un susurro, aunque no estoy seguro ni un poco de que eso sea cierto. –Se que no podrías quedarte, se que harás lo mejor por mi bien, solo me gustaría poder evitarte esta situación, lo siento, lo siento- Siento sus brazos en mi torso, aferrándose a mis costados. Es la segunda vez que la oigo llorar, y esta vez es mi culpa.

….
El sol me deja ciego unos instantes, mientras recupero la vista noto que mi cuerpo tiembla de manera incontrolada, sacudo las manos buscando controlarme y parece funcionar.

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-Creo que es la hora de despedirnos enana- Suelto mientras intento sonreír sin mucho éxito. Noto la preocupación reflejada en su rostro y por sus ojos me doy cuenta que lo mismo expresa el mío. –Extrañare molestarte- Le digo mientras me sitúo a un paso de ella y coloco mi mano en su cabeza para despeinarla un poco. Noto que su cuerpo se tensa y no puedo evitar sonreír. –Siempre le ha molestado que le haga esto, no importa de qué humor este, siempre me dirá que soy un pesado que no tiene nada mejor que hacer que hacerla lucir mal- Pienso mientras una sonrisa se forma en mi rostro y ella toma mi mano con fuerza para apartarla. Le concedo que lo haga mientras espero poder observar su expresión de fastidio cuando mi mano ya no me lo impida.

Mi sonrisa se borra al ver la expresión de su rostro. Las lágrimas contenidas en sus ojos solo empeoran su mirada ruda y decidida, pero no estoy seguro que significa, hasta que la veo acercarse a mí y mi corazón se acelera. Toma mi rostro entre sus manos y solo puedo observar inmóvil la situación. –Te traeré de vuelta sea como sea- Dice en un susurro. Apenas si logro entender sus palabras, no puedo pensar o moverme mientras acerca su rostro al mío y me besa tan suave que apenas si puedo creer que está sucediendo. Mis ojos se cierran. Siento sus manos aferradas a mi cuello mientras separa sus labios de los míos. –Te lo prometo- Suelta en un suspiro, mientras sus manos se sueltan. Abro los ojos y solo puedo observar cómo se aleja de mí, sin poder detenerla porque mi cuerpo no se mueve y no logro pensar.

….
-Estoy listo- Digo en voz alta mientras recupero el control de mi cuerpo y mi mirada se vuelve decidida. Adopto una postura cómoda para correr y respiro controladamente. –Estoy decidido, haré lo que necesite para regresar, y sé que tu intentaras con todas tus fuerzas que regrese a casa, daré lo mejor de mí porque sé que tu también lo harás, así ninguno podrá arrepentirse de nada, pase lo que pase- Pienso mientras mi rostro se vuelve serio, y espero escuchar el sonido que hasta hace un minuto temía.

Suena el gong y solo puedo pensar “Que comiencen los juegos del hambre” mientras comienzo a correr.

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