No estoy seguro cuanto tiempo llevo aquí, tampoco estoy
seguro cuanto llevo corriendo de los chicos que me persiguen, no quisiera huir
pero están mejor armados que yo, tengo suerte de haberme dado cuenta de su
traición a tiempo, por eso estoy seguro que tengo mucha suerte de seguir con
vida en este momento, y es cuando me doy cuenta que en mi camino hay un rio
imposible de cruzar. -Mi suerte ha terminado- Pienso mientras me doy vuelta
para enfrentar a mis perseguidores.
-Estás
perdido- Dice el chico mientras su cara me demuestra que le divertirá lo que
está por suceder. Lo miro a los ojos con expresión seria, si debo morir en sus
manos no será como un cobarde, así que preparo mi cuchillo en una mano y adopto
una postura amenazadora.
-Eso
lo veremos- Respondo con voz segura, aunque el sudor en mi frente y mi cuello
delatan que sé que estoy en clara desventaja, es probable que mi hora este muy
cerca, pero no puedo rendirme sin intentarlo.
-Voy
a disfrutar torturarte, a ver si seguirás siendo tan orgulloso cuando me
ruegues que termine con tu vida- Suelta una sonrisa petulante divertido por mi
comentario. Es claro en sus ojos que disfruta matar. Será fácil para él lidiar
con mi muerte, mientras que si tengo suerte de matarlo no podre vivir en paz el
resto de mi vida. Lo odio por eso.
-Terminemos
con el de una vez- Miro a la chica de reojo. No parece tan divertida con la
situación, pero no se ve asustada.
Veo
que el chico ha arrojado uno de sus cuchillos hacia mí y me agacho de prisa
para esquivarlo, y con el mismo impulso me lanzo a correr en su dirección
dispuesto a enfrentarlo. Su expresión burlona me hace dudar mientras corro, no
se prepara para defenderse. -¿Por qué?- Pienso mientras sigo corriendo. –Porque
no está solo, y he dejado de vigilar a su compañera- La respuesta llega a mi
mente y volteo justo a tiempo para ver como la lanza se dirige a mi estomago
sin que pueda evitarla. Solo dos palabras llegan a mis labios mientras mi mente
solo tiene una imagen para mí, y mis pies dejan de hacerme avanzar y caigo
arrodillado. –Te fallé-
La
risa del chico me trae de vuelta a mi realidad. El odio que sentí por este
asesino y las ansias de ver su sangre derramada me han cegado para que
cometiera un error estúpido y mortal. Mis manos y mi ropa ahora cubiertas de sangre
no hacen más que confirmar al mundo algo de lo que yo ya estoy seguro, mi hora
llego y pagare mi descuido. Un dolor agudo recorre mi cuerpo causando un
espasmo y mis manos comienzan a temblar sin que pueda hacer nada al respecto.
-Acertaste
demasiado bien, ahora tendremos que dar caza a los dos que quedan para que
pueda divertirme un poco- Apenas si oigo decir al chico mientras se alejan
dándome por muerto y sin molestarse en darle fin a mi vida de una vez por todas,
he perdido tanta sangre en tan poco tiempo que no tardare en perder la
conciencia. Tomo la lanza y la saco como puedo de mi abdomen dejándola a un
lado, ha hecho tanto daño que no importa lo que haga me desangrare en cualquier
momento. Levanto la mirada y trato de parecer sereno porque sé que mi rostro
esta en pantalla en este momento, y sé que ella me está viendo.
-Lo
siento- Es lo único que logro susurrar mientras trato de sonreír sin éxito
alguno. –Te…- Trato de decir algo mas, pero sé que no lo he logrado, y mi
visión se vuelve borrosa mientras noto que todo a mi alrededor se mueve, no
puedo más que suponer que estoy cayendo. Todo se vuelve negro a mi vista, y mi
conciencia se desvanece por completo, y el único pensamiento que logra formar
mi mente es, que jamás se lo dije realmente.
La
sensación de ingravidez y caída al vacío absoluto me hacen saltar de la cama, y
quedo sentado del impulso. Mi cuerpo bañado en sudor, y el corazón acelerado me
hacen caer en cuenta. –Menos mal ha sido solo una pesadilla- Suelto en un
susurro de verdadero alivio mientras me acuesto de nuevo, aunque estoy seguro
que no podría dormirme de nuevo ni tomando algún somnífero. –Eso significa que
yo de verdad…- Pienso, mientras el terror que mi sueño pueda convertirse en mi
realidad me deja pasmado unos minutos, hasta que no soporto el silencio y los
recuerdos. –Tengo que llamarla- Digo mientras me levanto de la cama y me dirijo
a la cocina en busca del teléfono.
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